Čtvrtek, leden 12, 2006

Un demonio vertical

Ahora, plena noche, sin imagen y sin poetas. Ahora, solas las paredes y mi sombra voraz. Quietas las manos sobre la guitarra que me espera. Las curvas dactilares tensas, a la espera. Un ambiente de ceniza expectante, de segundos sedentarios. Yo. Alargándome a lágrimas batidas a recuerdos. Sin poetas y sin colores. Un mundo -éste- contra las ideas. Tras las horas llega el apocalipsis de la mañana y la hoja en blanco, y las notas repetidas.

Cuando me quedo en soledad, sin mí, aflora mi más penosa versión del alma; sin saber dónde almacenar estas eternidades en blanco, este festín de fracaso y todas las gestiones para anochecerme en una hermosa canción. Y la ausencia de voz es lo peor. La ausencia de mi voz porque no soy capaz de quemar una de las puertas que conducen -sin duda- a mi esencia, a mi historia de lo existente. Quedo, entonces, a merced de lo ajeno. No me soy en propiedad porque cuando me resto a mí mismo bulle mi escritorio la más pura nada.

La creación y los diques. El problema de no encontrar el agua ni la sed. La lucha entre paréntesis y mi noche debajo de los ojos.


Y sé que esto es lo bueno, lo mejor, y ahora me siento tan vivo que querría amar con todas las palabras, que tengo todas las palabras.

El demonio vertical arde contra una sangre inencontrada. Sugiéreme, pues, una alternativa al salto vacío del sueño.

Pondělí, prosinec 12, 2005

Poesía didáctica contra Madrid.





P., 26 años:




"He ido a Madrid y allí he conseguido presentarme cuatro veces
Con distintos nombres

Anduve por los metros como cualquier
Otro hombre con historias impresionantes

El placer de sentarse y repetir un día
Conociendo a los mismos en la calle

Es una ciudad más grande que Bilbao
Una ciudad con ciudades dentro

En los bares la gente está cansada
Y las musas esnifan algo dentro de
Pequeñas bolsas de plástico

Los bares están medio llenos
Las mujeres te miran a los ojos

Me siento pequeño pero a través de
Mis manos consigo que anochezca

Recibir las coordenadas de amplitud para
La comunicación de latidos confluentes
Así consigo que muchos nombres circulen circularmente


He ido a Madrid y a la vuelta
Mis pocos metros tienen las marcas de su boca



Estas dos almohadas que vienen desde la cama
Me saben a cemento

Como una franja indolora de la vida
Es una semana en el patíbulo del placer aburrido

Una Madrid bella que no contesta a mis pedos insinuantes
Con la que me fui a comer medio conociéndonos

La desesperada comodidad del solitario me ayuda
A caer y a caer mal
En una semana he sabido preñarme
Y ahora dispongo de un corazón extra en la garganta

He ido a Madrid para volver a verme
Y estoy tan rotundamente aislado

En esta isla de emociones estancadas
Parezco un hombre cargado de
Extraordinarias aventuras

Aunque en realidad
Es más probable que decida seguir pareciendo

Mientras tanto me crece un corazón nuevo
por cada ciudad bella que se queda mis apariencias"




Středa, listopad 23, 2005





No hay como, estando quietos, recordar. Abrir el cuerpo a los lados y arquear la espalda en una sonrisa, la que, si nos sinceramos, aún queda. Lo mismo que volver a tocar canciones de tu boca y morderme la palabra desgarro. Ahora el cinto me reconoce la espalda y son lentos los pasos del alma que sólo puede volver de frente. De cada golpe una nueva redirección a los adjetivos como si pudiera reprender las sombras como si de todas las mujeres el tiempo escogiera la piel del látigo.

De cada golpe el cuerpo abierto a los lados; el cinto y el látigo, contra la guitarra el cigarro y la ceniza, volver a aprender, de súbito y corazón lento del negro al fuego, del fuego al latido, del latido a los dedos, de la emoción a los labios tuyos de látigo que esperan si la unidad de lo que acontece no tiene tiempo alguno y poder reencontrarnos en un cruce de caminos con el alma, el corazón y tu boca.

" ¡Entonces, oh mi hermosa, dirás a los gusanos

que a besos te devorarán,

que he guardado la esencia y la forma divina

de mis amores descompuestos! "

Charles Baudelaire

Středa, listopad 02, 2005

Tus manos que vibran



En estos tiempos que se quedan en el cambio y no permiten un frenesí para el descanso nos calzamos de música algunos que de movimiento enraizamos. A la plenitud del vacío musical parecen venirle nuevas mudanzas a los dedos, que vibran. Respirar es un acto sinfónico de cigarro y de grito, pero la mano que vibra nunca se descompone aunque se corte aunque pierda suavidad, aunque sea sencilla y mía.

Te llevo al lugar de la incomprensión para que veas que mis palabras están en el papel que muerdes. Sentidos que preguntan adjetivos en tu quijada cuando arde y me silencio.


Tras estos últimos conciertos me asomo nocturno a las preguntas y mi sonrisa se aprieta como un interrogante atónito y hambriento. El olor de los reglajes y las armonías que me tiemblan en las manos estallan y un abrazo de cuerpos tristes se agota como si en una noche nos resbalaran éste par de años inconcretos en los que no nos hemos dicho absolutamente nada, y hemos cantado tan a solas.

Nuevas reuniones y nuevos nacimientos para la cara del invierno.



" Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas. "

Alejandra Pizarnik

Čtvrtek, říjen 06, 2005

Turbulencias en LGM


"Tu hálito

te mide la andadura

del soñar: va despacio.

Pedro Salinas

"Si se estrechan las manos, si se abraza,

nunca es para apartarse,

es porque el alma ciegamente siente

que la forma posible de estar juntos

es una despedida larga, clara

y que lo más seguro es el adiós."

Pedro Salinas

Descubrirle el tempo a la dualidad del proyecto de La Gran Mentira es el paso que ahora nos ocupa. Esamos razando los límites de la acción y de sus movimientos silenciosos que le siguen le preceden. La poética del silencio que precede a la palabra (T.S. Eliot dijo).

La Gran Mentira fue un lugar, primeramente, para el divertimento y el desafio tranquilo. Una apuesta por la derrota de la música. Un grupo amanerado para llegar al FIB sin tener ningun proyecto musical concreto. Poco después nació un bastardo: una soga que nos realza las carencias. El proyecto del miedo que ejemplifica este pasar fluvial de los años.

Ahora La Gran Mentira es una broma de mal gusto, pero también un proyecto a fuego, un pasar por la cuerda floja de las manos, de mi propia realidad en música. La primera canción ya está en la piel. Prometo situarla aquí, en mi alter ego, cuando los medios lo permitan.

"Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;

El adjetivo, cuando no da vida, mata."

Vicente Huidobro

Pondělí, září 12, 2005

La gran mentira




Entre las horas de sueño, otro robo al espacio faltante; la gran mentira.

La gran mentira se está preparando para la gestación, aunque ha nacido. Está ya entre nosotros y es una firma fuerte, una marca de palabra.

Se balancea ya ordenando y descartando, y llamándose a sí misma. La gran mentira es música por nacer pero latiendo. Es una firma fuerte, una marca de palabra.

La gran mentira es aquel sonido inexistente, aunque contingente de la nada. Se lleva la vida a sentarse en el futuro. Es música, y es.

La tengo y la tienes; nos falta.

Más datos, en el FIB del 2007, y en Palabra de huevo.

Pondělí, září 05, 2005

Párpado de deseo


"Ahora tengo la boca destrozada.
Aspiro despacio la tiniebla."
Yolanda Castaño





Una delicia. Finalmente, poder dedicar un tiempo importante a leer y defenderme de estos deliciosos poemas, cargados de una infinitiva sed de piel. La carne convertida en el sentido palpitante, los ojos detrás del jadeo, la genuflexión del verbo.

Casualmente compaginar el cobro por tristeza con la traducción de las erofanías, y una literatura en ebullición a mi alrededor mientras golpean las manos contra el metal. Tam ra tam ra tam ra tam ra tam ra.


Parece entonces una descompresión sensorial: la página impresa, la casa en Baviera, los colores nuevos y la palabra almohada en plural posible.

Seremos capaces de demostrar que los años retroceden y los valores numéricos del gozo son imposibles. Alrededor del mar nuestro que espera un abrazo quedan los vientos de la nada que explota, del espacio robado a la palabra.




"Ésta competición dialéctica para ver quién gana y ver si
[conseguimos
una brillante intersección de nuestros egoísmos."
Yolanda Castaño